Sobre la historia, las ambiciones, y los medios para concretarlas
El tiempo ya ha dado del progreso del montañismo a través de la historia.
Cuando el montañismo “era” una vía de competencia entre naciones para disputarse las grandes alturas. De pronto el mundo vio a ingleses, polacos, chinos disputándose más allá de los juegos olímpicos el premio de la popularidad.
Expediciones pesadas superpobladas asediaban las montañas más altas del mundo, querían ser los primeros en…
2, 3, 4 hombres necesitaban de cientos de porteadores y ayudantes para asaltar las inexploradas nieves cercanas a las cimas, cargaban con todo los que se les ocurriera cuesta arriba.
A partir de los ochenta llega el turismo a las grandes alturas del Himalaya, con expediciones pesadas y grandes sumas de dinero pagadas por millonarios y excéntricos que deseaban pisar (a toda costa) la montaña más alta del mundo.
Los Sherpas experimentan un fuerte cambio económico y cultural gracias a estas “invasiones” y se hacen “indispensables” y partícipes del éxito de muchas de estas expediciones.
La revolución del equipamiento de montaña y las grandes expediciones se ponen de acuerdo por un buen tiempo.
Pero luego ya todo estaba hecho. El Everest por fin había sucumbido ante el insistente ser humano, a manos de los ingleses?, chinos?, neozelandeses?, quién sabe…
Luego otro lo hace sin oxígeno, uno va al Nanga, otro al K2, se descubre la Patagonia argentina…
Y el tiempo del “despojo” llega: “yo lo hago sin oxígeno”, “yo en estilo alpino”, “yo sin dragoneras”, “yo desnudo”…
El italiano demuestra que todo es posible con un mínimo equipo.
La ecología llega a los grandes equipadores y los aperturistas dicen no a los pitones o expansores.
Un poco como introducción está bien. Ahora podemos pensar en el montañismo objetivo (cada vez más objetivo). Antes queríamos alcanzar las cimas a toda costa, llevábamos todo, consumíamos todos los recursos.
Es posible que la evolución nos oriente hacia ese “despojamiento”, y a pensar más claramente en los objetivos y estrategias, más que en la suma de recursos y herramientas?... o será que hay un cambio de la visión con respecto a la idea de “objetivo”?
No es una propuesta en contra del avance tecnológico, ni de las ambiciones; sino un llamado a la reflexión y un replanteamiento a la hora de armar la mochila.
“esta nueva linterna posee 1 led hiper-recontra brillante que consume solo 2 pilas en 10 años…”
“esta son las nuevas botas cuádruples con sistema de ventilación y calefacción accionadas con el camina…”
Cuando llegaremos al estado pensamiento: “necesitaré luz, calor, refugio…”?
Y por encima de la idiotez de la desinformación y la subestimación de las montañas, un punto intermedio entre la experiencia y los objetivos.
Un punto entre la necesidad y el lujo. |